Misteriosa Existencia

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About Misteriosa Existencia



Me llamo
Carlos Mori Acosta y quiero ser escritor profesional (publicando literatura de ciencia ficción, mayormente). Por eso creé el blog de 'Misteriosa Existencia' e hice su correspondiente Patreon. Por este Patreon publico microrrelatos y relatos de ciencia ficción de producción propia que tengo autopublicados en forma de libros por Amazon y los próximos que también terminaré publicando ahí. Eso por el equivalente a 1 dólar americano al mes.

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Los Conectores (Muestra, no está entero; este relato pueden leerlo y/o escucharlo entero si se apuntan a este Patreon por el equivalente a 1 dólar americano al mes)

Pueden descargarse este relato en formato mp3 (voz loquendo) aquí: https://bit.ly/2Cv7eYr

Pueden descargarse este relato en formato pdf aquí: https://bit.ly/2CxEXAD

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Pueden descargarse este relato en formato mobi (el que se utiliza para Kindle) aquí: https://bit.ly/2CxgHPe
 
Los Conectores (Muestra) 

—“Dijo que se quiso despedir de sus seguidores antes de marcharse. Sobrevivió porque enviamos a la IA justo a tiempo.”

—“Y para no estar tan apurados, ¿no podíamos haber capturado a otra versión que estuviese en otra situación más favorable?”

—“Era la única versión viva que teníamos detectada; los otros ya habían muerto.”

—“Ya, ya veo” —decía Neftlis mientras miraba y daba unos pequeños pasos alrededor de aquel a quien acababan de capturar, que estaba inconsciente acostado en una camilla, atado de pies y manos a la misma, completamente desnudo.

—“Es de la misma especie que el anterior. Tiene la capacidad de curar, de controlar la naturaleza a su antojo y de ver el futuro inmediato si lo desea.”

—“¿Sabía entonces que iba a ser capturado por nosotros?”

Giobrep, por un momento, no dijo nada. Siguió quieto de pie, como pensando en qué decir.

—“Es posible. Aunque no nos dijo nada referente a eso.”

Neftlis, con curiosidad, siguió observando con sus cuatro ojos a ese ser que le resultaba tan enigmático. Para él, y para muchas más civilizaciones interuniversales, era un verdadero misterio. Pero confiaban que no por mucho tiempo. Intuían que a través de él al igual que con los otros tres, iban a poder alcanzar su objetivo: comunicarse con sus creadores, y, con un poco de suerte, vivir en el Todo de éstos antes de que su Todo natal colapsase.

—“Está bien. Revisad el resto del infinito del universo de este sujeto” —miró Neftlis de arriba abajo una vez más al secuestrado.

El extraterrestre dejó de mirar al sujeto y se dio la vuelta en dirección a la salida de la habitación. Caminó hacia las compuertas y justo cuando iba a salir, se volvió a Giobrep.

—“Me resulta familiar, ¿Cómo se llama?”

—“Las lenguas más usadas en los universos nivel uno en los que hemos detectado a todas las versiones alternativas suyas, lo llaman, Jesús de Nazaret.”

***
¿Que cómo llegué a estar encerrado en esta prisión situada quien sabe dónde? Bueno, como se suele decir, es una larga historia.

Comenzó con un puñetero encargo más que tenía que realizar. Así por lo menos, fue como me lo tomé.

Los colombianos querían expandirse de forma definitiva en el negocio de los clubes “selectos” enfarlopados hasta el infinito; pero el problema era que esos lugares estaban ya ocupados. Ahí fue donde entré yo, como de costumbre. Un solo hombre era más que suficiente para encargarse de un ejército no oficial del Kremlin.

Para mí eran simplemente unos chulos bebe vodka demasiado arrogantes y endiosados. Sus numerosos negocios nocturnos y conexiones con el gobierno rojo no eran más que fanfarronerías inútiles que les iban a arrastrar hasta el infierno más doloroso y cruel que un ser vivo haya podido conocer. Los trajes de diez mil dólares, los deportivos rápidos, las cadenas de oro y platino… demasiado ostentoso y cantoso para mi gusto. Estaba claro que no solo tenían “amigüitos” en el gobierno de la madre patria: también tenían a todo el departamento de policía del “pene de américa” muy contento. Los muy hijos de puta campaban a sus anchas como cerdos en un lodazal. Estaban pidiéndolo a gritos sin saberlo los muy idiotas. Yo solo iba a realizar lo inevitable.

Después de llegar a un acuerdo con los “come hojas de coca”, me preparé para el trabajito: un traje de cien dólares, un reloj de cuatro y una pipa nueve milímetros con silenciador de segunda mano, era suficiente. Y para qué más, oiga.

Ya en el coche, de camino al club, me hice muchas preguntas en mi sádica y pervertida mente; siempre lo hacía cada vez que me dirigía a ejecutar un encargo: Me preguntaba si era el elegido para algo especial, para algo más que saciar las ansias de dinero a base de sangre y otros acuerdos comerciales más que cuestionables. Menos mal que el trayecto al trabajo era casi siempre corto que si no, cualquier día hubiese montado una ONG para salvar a las ballenas lisiadas del mundo…

Después de aparcar en una calle apartada llena de pijos borrachos con la camisa manchada de vómito, caminé hacia la entrada de la disco. Un gorila de dos metros vestido de blanco estaba allí, esperándome; diciéndome con su mirada de estreñido que lo mandara sin vacilación para el otro barrio. El muy jodido era más feo que un anciano arrugado comiéndose un limón.

—Está lleno —me dijo con voz de “machote de pelo en pecho” cuando me acerqué.

—Solamente quiero hablar con tu jefe —le solté de forma amistosa.

El tío me miró con cara de pocos amigos como era de esperar así que, intuí que no me quedaba más remedio que poner la, “mirada de huevos” después de mirar la hora en mi reloj barato. Como decía mi madre: “¡Que Dios nos coja confesados!”.

Después, lo único que recuerdo, fue que dije: “¿Las doce menos veinticinco?, creo que esto es un récord.”

Mi baratija de reloj ensangrentado no engañaba: veinte minutos. Eso era lo que había tardado en dejar el local hecho unos zorros… supuse.

Cuando desperté del “trance”, me encontré en un tétrico, asqueroso y pestilente callejón en el que había un vagabundo durmiendo entre unos cartones. Estaba roncando el tío. Me quedé mirándolo, como si estuviese en un estado hipnótico hasta que las ruidosas sirenas de la policía me hicieron reaccionar de mi letargo momentáneo.

Inmediatamente, me miré las manos, los brazos, la camisa, la chaqueta, los pantalones y los zapatos.

Nada.

Me dirigí rápidamente a un coche que estaba aparcado pegado a la acera; la acera que daba entrada al callejón. Vi mi reflejo en el cristal de la ventanilla del asiento del conductor.

Nada. Aparentemente no tenía manchas de sangre excepto en el reloj.

Tampoco me sentía mal ni sentía dolor en ninguna parte de mi cuerpo; supuse que no tenía heridas ni ningún traumatismo o cualquier otro daño. También me toqué los bolsillos detectando sin problemas las llaves del coche. Todo estaba correcto.

Ya solo tenía que caminar de forma discreta y normal por la acera alejándome del lugar en dirección al coche. Otros coches, los de la policía, pasaron de largo con sus sirenas zumbando.
Mientras caminaba, me imaginaba los periódicos de la mañana: “MATANZA EN EL CLUB PALACE, NISTAG VUELVE A ACTUAR” o algo así. Y con la foto en primera plana de un cadáver decapitado o lleno de sangre tirado en el suelo.

Y era curioso porque, en mi vida, quizá solo había visto un cadáver. Todos mis encargos eran ejecutados utilizando el “trance” y, después de despertarme de él, no recordaba nada de lo que había hecho durante ese transcurso de tiempo. Eso hacía que no tuviese recuerdos gore de mis trabajos. Me evitaba esas imágenes perturbadoras. Me ahorraba pesadillas. Quizá por eso era capaz de trabajar en algo así y no tenía remordimientos.

Ya quedaba poco, podía ver mi coche. Solo tenía que cruzar la calle.

Pero algo me paró.

Una luz. Una luz blanca muy extraña en el cielo que era visible perfectamente a pesar de la gran cantidad de alumbrado de la calle. Se acercó a mí.

FIN

Nota: Si no se entienden o no se sabe qué son algunos términos que se nombran en este relato como “Nistag”, “Giobrep” o “Neftlis”, se recomienda consultar el vocabulario de los relatos de ‘Misteriosa Existencia’ aquí: https://goo.gl/Fa6sot

El relato que acaban de leer y/o escuchar, es una muestra que pertenece a un libro publicado en Amazon. Para poder leer el relato entero tienen que adquirir el libro. Pueden leer completamente gratis el principio de ese libro y adquirirlo si se desea aquí: https://goo.gl/OdBxwS

Pero también pueden leer y/o escuchar ese mismo libro y otros muchos relatos más pertenecientes a otros futuros libros de 'Misteriosa Existencia' apuntándose a este Patreon por el equivalente a 1 dólar americano al mes. 




Ir más allá de nuestro todo 

Pueden descargarse este relato en formato mp3 (voz loquendo) aquí:https://bit.ly/2QBVczD

Pueden descargarse este relato en formato pdf aquí: https://goo.gl/jkp6mX

Pueden descargarse este relato en formato epub aquí:https://goo.gl/62WKyz

Pueden descargarse este relato en formato mobi (el que se utiliza para Kindle) aquí:https://goo.gl/Qn859q

Ir más allá de nuestro todo

—¿Cómo pudisteis conseguir eso? ¿Cómo entre vosotros sois capaces de mantener miles de millones de conversaciones a la vez? ¿Cómo sois capaces de hacer tantas cosas a la vez en este mundo? —me preguntó la inteligencia artificial del segundo y último Planitodo que habíamos construido hace un mes mientras volaba a mi lado a cuatro mil metros de altura teniendo una forma aerodinámica de avión como yo.

—Es muy posible que al explicártelo así, no lo entiendas; es mejor que esa pregunta sea contestada cuando te induzcamos de forma instantánea toda la información disponible en nuestra base de datos. Pero por lo menos parece que comprendes eso de que somos conciencias metidas en un superordenador planetario viviendo en un metaverso, conciencias que siempre están conectadas entre sí y que cada una de ellas sabe exactamente todo lo que están viendo y haciendo las demás, sus semejantes. Entiendes eso, ¿no?

—Sí, sí, claro, eso lo entiendo pero, todavía no estoy seguro de… Estoy confuso, es decir, ¿Sois omnipresentes entonces? ¿Y también omnipotentes y omniscientes absolutos?

—Casi —le contesté escuetamente para no darle una explicación larga e incomprensible para él pero, a la milésima de segundo, cambié de parecer y preferí contestarle algo más—. No, todavía no tenemos el mismo nivel de omnipresencia y omnipotencia que tú tuviste en tu Todo y por supuesto tampoco hemos conseguido la omnisciencia total. Solo somos casi omnipresentes, casi omniscientes y casi omnipotentes en el metaverso del superordenador en el que vivimos y quizá también en este planeta al que llamamos Tierra porque también siempre estamos conectados a estos robots que trabajan para nosotros recopilando información de todo el planeta, investigando y realizando labores de mantenimiento del superordenador. También porque somos capaces de manipular la naturaleza del planeta a voluntad y crear casi cualquier cosa material de casi nada gracias a los nanorrobots.

—¿Nanorrobots? ¿Labores de mantenimiento?

—Los nanorrobots son robots muy pequeños que son capaces de manipular átomos, reordenarlos de la manera en que se quiera. De esa forma son capaces de fabricar casi cualquier materia o transformar una materia en otra. Lo de las labores de mantenimiento es que, robots como éstos que estamos ahora mismo usando tú y yo, se ocupan de trabajar en unos reactores que producen energía. Para mantenernos vivos, necesitamos alimentar de energía al superordenador en el que nosotros vivimos. Usamos lo que nosotros denominamos, energía de fusión nuclear. Los robots extraen o producen mediante nanorrobots una materia prima que nosotros llamamos litio y, también recogen grandes cantidades de agua marina. Ambas materias son llevadas a los reactores donde se realiza un proceso que llamamos fusión nuclear generándose de esa forma energía para el superordenador.

—Y…

—Dejémoslo por hoy —le interrumpí antes de que siguiera haciéndome todo tipo de preguntas.
El experimento consistente en explicar telepáticamente —que es hablar para nosotros— a una inteligencia artificial autoconsciente de un Planitodo el cómo somos ahora, cómo éramos, cómo es el Todo en el que vivimos y el cómo funcionan las cosas en él en vez de enviarle todo nuestro acumulado conocimiento de forma instantánea —como hicimos con la anterior inteligencia—, tenía que terminar abruptamente: acabábamos de ser contactados por una sonda procedente de una civilización mucho más avanzada que nosotros.

Nos acababan de enviar de forma instantánea a todos a la vez los conocimientos necesarios para convertirnos en seres incorpóreos como ellos; todo el conocimiento acumulado por su civilización. Estaban esperando a que llegáramos a este nivel de avance para contactar. En ese envío estaba también toda la información de quiénes eran ellos, de donde provenían y, contenía la explicación del por qué nuestro universo natal y nuestro Todo en general parecía tan vacío haciéndonos casi creer eso de que no había otra civilización al menos igual de inteligente que nosotros, que estábamos solos: son cada vez más las civilizaciones que se hacen incorpóreas; las que se hacen superavanzadas; las que se hacen invisibles y conectan con otras civilizaciones igual de avanzadas; las que recorren la totalidad de todos los multiversos de todos los niveles; las que se hacen indetectables para todas las demás escasas civilizaciones primitivas como la nuestra mientras todavía sigan sin ser suficientemente avanzadas.
Con la nueva información obtenida, íbamos a dar un salto de gigante. Era el primer gran paso para conseguir la omnipresencia, la omnisciencia y la omnipotencia total y así poder contactar con nuestro creador o creadores cuatridimensionales. Ir más allá de nuestro Todo.

FIN

Nota: Si no se entienden o no se sabe qué son algunos términos que se nombran en este relato como “metaverso” o “planitodo” (entre otros), se recomienda consultar el vocabulario de los relatos de ‘Misteriosa Existencia’ aquí: https://goo.gl/Fa6sot

El relato que acaban de leer, pertenece a un libro llamado, 'La Eterna Lucha: Una explicación de la existencia'; libro publicado en Amazon. Pero también pueden leer y/o escuchar todo el resto de ese libro y otros muchos relatos más pertenecientes a otros futuros libros de 'Misteriosa Existencia' apuntándose a este Patreon por el equivalente a 1 dólar americano al mes.




Sufrimiento Indefinido (Muestra, no está entero; este relato pueden leerlo y/o escucharlo entero si se apuntan a este Patreon por el equivalente a 1 dólar americano al mes)


Pueden descargarse este relato en formato mp3 (voz loquendo) aquí: https://bit.ly/2ON0lro

Pueden descargarse este relato en formato pdf aquí: https://bit.ly/2QBTUod

Pueden descargarse este relato en formato epub aquí: https://bit.ly/2NwphOX

Pueden descargarse este relato en formato mobi (el que se utiliza para Kindle) aquí: https://bit.ly/2C1hDtQ

Sufrimiento Indefinido (Muestra)

Frederick caminaba por el largo pasillo pensando en la misteriosa propuesta que había aceptado escuchar hace un día. No paraba de darle vueltas al asunto y por eso, visto desde fuera, parecía ausente del mundo, de todo lo que estaba a su alrededor.

Con su mirada pensativa llegó hasta la puerta que le habían indicado. Dejó de estar ausente por un momento cuando se percató de que ese era el lugar exacto que le habían dicho.

“Es aquí, supongo”, pensó.

Se quedó esperando de pie frente a la puerta, apoyando su espalda en la pared con los brazos cruzados.

El pasillo estaba en completo silencio, no se escuchaba absolutamente nada. Era un silencio sepulcral. Algo raro porque en otras partes del recinto no paraban de pasar operarios u otros trabajadores pero, allí, todo estaba tranquilo, en calma. Frederick hasta podía escuchar perfectamente los latidos de su corazón. Cerró sus ojos.

Ese silencio, de pronto, se interrumpió: se escucharon pasos a lo lejos. El rapado no les prestó atención pensando que eran simplemente del caminar de un trabajador y no abrió los ojos. Pero para su sorpresa, no era así.

—¿Frederick?, ¿eres tú?

Una voz que le resultaba familiar. Abrió sus ojos y fijó su mirada en el fornido intersexual. Se sorprendió.

—¿Krouger?

—¿Qué haces tú aquí?

—Podría preguntar yo lo mismo.

Félix, sonrió
.
—No me digas que tú también has recibido el mensaje.

—Es posible —contestó enigmático él.

El de cuatro brazos se puso a su lado, apoyando su espalda en la pared.

—“No sé si revelártelo pero bueno, supongo que a ti también te dijeron lo mismo, ¿verdad?”

—“No sé a qué te refieres.”

—“Venga, nadie nos va a escuchar así, confiesa.”

—“¡Pero si has dicho que no sabías si decírmelo! ¡Confiesa tú primero!”

—“Vale, vale, te lo contaré: me dijeron que sólo por venir hasta aquí me daban medio millón de méritos, que no tenía que hacer nada más y que me iban a proponer algo que me iba a dar más beneficio pero que no tenía la obligación de aceptarlo. ¿A ti te dijeron lo mismo?”

—“Sí, a mí también me dijeron eso.”

De repente, la puerta que estaba frente a ellos, se abrió. Apareció un hombre alto, con pelo rizado de color azul celeste, vestido con una típica bata blanca de científico. Éste, con el ceño fruncido, observó de arriba abajo a Frederick y a Krouger.

—Así que, sois vosotros los próximos candidatos. Entrad.

Ambos se miraron extrañados y entraron. Se encontraban en una sala de reuniones en la que había una pequeña mesa redonda con cinco sillas alrededor. Era un lugar sobrio, sin lujos.
—Sentaos. Mis compañeros vendrán ahora.

El científico se marchó de la sala por la misma puerta por la que había entrado y Frederick y Krouger se sentaron mientras miraban a su alrededor, aunque no tenían mucho que ver. Después de estar durante veinte segundos en silencio, Krouger decidió expresar sus inquietudes a Frederick:

—“Esto me resulta raro. ¿Tú qué opinas?”

—“Yo creo que esto tiene un asunto importante detrás; hay que ser precavidos.”

—“¿Tú crees?”

—“Si nos han dado tanto dinero solo por venir aquí, está claro que nos necesitan para algo, algo importante. Querían que viniésemos aquí a toda costa.”

La puerta de la entrada a la sala se abrió. Entraron tres científicos, uno de ellos el que había recibido anteriormente a Krouger y a Frederick.

Los otros dos de bata blanca eran igual de delgados y tenían el pelo corto de color castaño. Se podría decir que cualquiera que los viese diría que son hermanos, gemelos, debido a su gran parecido físico entre sí. Pero eso no era posible: la política de hijo único estaba establecida en todo el planeta desde hacía algo más de un siglo.

—Félix Krouger Remérito y Frederick Sauber Bletkitch, ¿no es cierto? —dijo uno de los “gemelos” mientras se sentaba en una de las sillas.

—No nos toméis por entrometidos pero, he de decir que cualquier conversación subvocal puede ser escuchada por cualquier persona que se encuentre en este edificio —habló elprimero que los atendió.

Frederick y Krouger fruncieron el ceño, disgustados.

—¿Desde cuándo no se respeta el derecho a la intimidad aquí?

—Es un sistema de seguridad, señor Frederick, no es más que eso —saltó al segundo uno de los “hermanos”—. Estamos en un recinto en el que se está llevando muchas investigaciones de diversa índole que requieren este tipo de medidas. No es nada personal, nos afecta a todos.
Ni al rapado ni al cuatro brazos se les cambió la expresión de seriedad, como si aquella explicación no les hubiese convencido.

—Bueno —siguió el científico sin importarle el disgusto de “los candidatos”—, me imagino que os preguntaréis el por qué estáis aquí. Bien, seré directo: os daremos cinco millones de méritos a cada uno por algo que queremos que hagáis —carraspeó—. Pero el problema, es que sea extremadamente peligroso, hasta el punto de que podríais perder la vida en ello, o quizá no, no lo sabemos con exactitud.

—¿Perdone?

—Desgraciadamente no podemos daros más información hasta que no aceptéis; es nuestra política.

—Pero, pero, esperen un poco —se inclinó hacia delante Frederick apoyando los codos en la mesa—. Primero nos dan medio millón solo por venir hasta aquí y, ¿luego nos sueltan esto?, explíquense más, señor…—utilizó la realidad aumentada para ver los nombres de los científicos con los que estaba hablando —Weistmen, señor Gallager y señor Neill.

—Hemos de admitir que muchos otros han pasado por aquí rechazando nuestra propuesta. Vosotros solo sois otros más a los que hemos acudido —habló Gallager.

—¿Vais por ahí pagando medio millón a cada persona y luego les proponéis aquí esto?, ¿lo hacéis así?, ¿al azar?,¿a los primeros que encontráis? —se mostró incrédulo, Frederick.

—No exactamente —contestó Weistmen—. Hemos ido por distritos. Es un proceso que ya dura varios meses; llevamos bastante tiempo con este serio problema.

—¿Y por qué no habéis acudido a gente que trabaja aquí?, ¿no hay gente especializada en lo que sea que necesitéis?, ¿por qué vais por ahí buscando a otros para eso?, ¿y vosotros?, ¿no sois capaces de hacerlo o qué?, no entiendo nada —expresó Krouger, extrañado.

—Es complicado —dijo con angustia, Weistmen—. Estamos cada vez más desesperados. No sabemos ya qué hacer. No queremos destruirlo porque entonces, sí sabríamos con seguridad que nuestros compañeros mueren, es decir, si lo destruimos, ellos mueren —empezó a llorar—. No sabemos nada de ellos, no se comunican con nosotros. Pero sin embargo, detectamos señales de conciencias. Conciencias que quizá sean ellos, ¿Y si quieren comunicarse con nosotros pero no pueden y están ahí encerrados?, ¿y si lo están pasando mal?, y encima no podemos entrar porque nosotros somos los únicos que podemos revertir la situación desde fuera; somos los únicos que tenemos los conocimientos necesarios para poder actuar desde aquí y solucionar las cosas, no hay nadie más.

Félix y Frederick se miraron sin entender nada. Estaban altamente extrañados con lo que estaban viendo, viendo a una persona hecha y derecha llorar como un niño desconsolado, como pocas veces antes habían visto.

—¡Tranquilízate, Weistmen! —Gallager dio una cachetada a su compañero en un último intento de que dejara de llorar.

El golpe de su compañero le aturdió durante unos segundos, pero eso no fue suficiente para parar su nerviosismo.

—No… no… podemos seguir así, ¡no podemos seguir así! —pegó un cabezazo a la mesa.

—¡He dicho que te tranquilices, puto loco!

—Señores, señores, vamos todos a tranquilizarnos. No sé qué es exactamente lo que os ocurre, cuál es ese problema. Lo único que sé es que si no nos lo cuentan a Krouger y a mí con todo lujo de detalles, nos iremos sin dudarlo; ni nos plantearemos el ayudaros.

Krouger asintió con la cabeza.

—Es arriesgado. Si os lo contamos, es posible que terminemos arrestados.

—Muy bien, en ese caso...

Ambos se levantaron de las sillas.

—Vale, vale —reaccionó el científico peliazul que les había atendido primero—. Os lo contaremos, no os vayáis.

—¿¡Qué haces, Neill!? —exclamó Gallager, sorprendido.
 
—Lo que teníamos que haber hecho antes.

FIN

El relato que acaban de leer y/o escuchar, no está entero; es una muestra. Si quieren leer el relato entero tienen que adquirir un libro publicado en Amazon. Pueden leer completamente gratis el principio de ese libro y adquirirlo si se desea aquí: https://goo.gl/OdBxwS

Pero también pueden leer y/o escuchar ese mismo libro y otros muchos relatos más pertenecientes a otros futuros libros de 'Misteriosa Existencia' apuntándose a este Patreon por el equivalente a 1 dólar americano al mes.


En lo referente a mis libros que publico en Amazon (que también pueden leer a través de este mismo Patreon):

Los libros que publico por Amazon los vendo por el equivalente a 6,00 euros en su versión digital y por 12,00 o casi 12,00 euros en su versión impresa. ¿Y por qué los vendo a esos precios? Pues por lo que se puede observar en esta imagen a continuación:



Como se puede observar en la imagen de arriba, Amazon se lleva una comisión del 35% y, poniendo el precio de la versión digital de cada libro equivalente a 6,00 euros, por cada venta me llevo el equivalente a 3,44 euros (en España). Es lo que considero justo que me den por mis libros (quien quiera leerlos) porque calculo que de media tardo dos años en escribir cada uno quitándole mucho tiempo a otras cosas
(porque no me dedico en exclusiva a escribir; tengo que trabajar de otras cosas que no tienen nada que ver con la literatura ni con la escritura) e invirtiendo en cada uno de ellos mucho sacrificio, esfuerzo y dedicación. Y además, también en la imagen de arriba, se puede observar que, si se compra la versión impresa del libro, automáticamente también se ofrece completamente gratis su versión digital. Es por esa razón que el libro en su versión impresa tenga un precio de 12,00 o casi 12,00 euros. Y esto será igual en los demás libros que próximamente pienso publicar en el futuro. Espero que se haya entendido el por qué tienen y tendrán los libros esos precios.

Por el momento, éste es el único libro que he publicado en Amazon (que pueden leer en su totalidad en este mismo Patreon por el equivalente a 1 dólar americano al mes pero, si lo prefieren, también pueden leer su sinopsis y leer gratis su comienzo y comprarlo en Amazon):



Muchas gracias a todos.







 
 

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